viernes, 8 de marzo de 2013

La casa del que Mató al Animal (edifico actual del Sol de Puebla, 3 oriente entre 2 y 4 sur)




            La tradición sostiene que la ciudad de Puebla fue fundada en un lugar habitado por una gran cantidad de serpientes. Estos animales eran un problema tal que muchos de los primero pobladores pensaron en abandonar la ciudad, hasta que el beato Sebastián de Aparicio consiguió expulsarlas, menos a la más grande y antigua de todas.

            Se sabía que este animal era enorme y aunque nadie lo había visto, sus huellas delataban su tamaño. Los indígenas no prestaban su ayuda para cazarlo porque veneraban al animal, decían que era tan viejo como las pirámides de Cholula y un testimonio viviente de supersticiones paganas. Secretamente tenían las esperanzas que la existencia del monstruo terminaría expulsando a los pobladores del naciente asentamiento español.

            Surgía la necesidad de hacer algo frente a la naciente amenaza. Las noches eran de pánico porque era cuando el animal solía atacar. De los valientes que patrullaban destacaba un joven español enamorado de la hija de uno de los primeros fundadores de Puebla. No encontraba la manera de declarar su amor, sabía que a la rica heredera solo podía prometerle una vida de pobreza. Rondando la casa de su elegida, escucho un grito terrible. Al llegar, la escena que vio fue espantosa: cuerpos mutilados, y el padre de la joven herido de muerte. Miró como la serpiente se arrastraba con rapidez hacia el rio con su prese bajo su enorme boca. Una pregunta flotaba en el ambiente: ¿La había matado o todavía seguía con vida? Con esta duda inició la persecución del animal.

            La serpiente se sumergió en el río perseguida por el joven. El animal se deslizó por el agua y se internó rápidamente en una caverna. Después de unos metros emergió en un túnel subterráneo.

            -Ésa es la razón por la que no hemos podido atraparla- pensó el español- se mueve por debajo del pueblo.

            El español continuó avanzando por túneles que tenían un fuerte olor a azufre desprendido por el agua que fluía a través de ellos. Su única guía eran los gritos penetrantes de la joven.

            Finalmente llegó a una cueva que parecía labrada por el hombre a juzgar por los frescos que mostraban a una enorme serpiente triturando y devorando hombres. También había restos de esqueletos, tal parecía era el santuario de la bestia, que ahora contenía entre sus mortales colmillos a la joven doncella que hacía vanos esfuerzos por soltarse.

            El español con valentía tomo su daga y se montó sobre el cuello del animal. La lucha fue mortal y el tiempo que duró parecía una eternidad. La serpiente lo estrelló varias veces sobre las paredes de la cueva, pero el joven no soltó a su presa y finalmente con su daga logró cortar el cuello del animal que en sus estertores soltó a la joven.

            Después de reanimarla y restañar sus heridas, iniciaron el retorno a la superficie. Su padre tuvo tiempo de ver que su hija estaba viva y bendijo su unión.

            La joven pareja dio origen a una de las familias más importantes de Puebla. Cuando terminaron su casa, grabaron en piedra la muerte de la malvada serpiente. Aún hoy el dintel existe y la casa es conocida como “La casa del que Mató al Animal”.

2 comentarios:

  1. ES INTERESANTE TODO ESTO

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  2. mmmmmm serpientes expulsadas por un beato? y una serpiente tan grande que no pudo expulsar me suena a que no se trataba de un problema de serpientes de esas que conocemos, sino mas bien a un grupo de seres con caracteristicas reptiles que se alimentaban de humanos, seguramente la caverna en donde se encontraron las pinturas de la serpiente aun existen, esta es una gran historia, no creo que fuese una leyenda, por que en este lugar ni siquiera existian expecies de serpientes asi de grandes, ni las anacondas causan ese tipo de heridas a los hombres, o quizas haya sido una fantasia que quedo grabada en la arquitectura de esa casa? seguramente existe aun mas informacion al respecto creo que es buen pretexto para salir a pasear hoy.

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